Cuestionarios para construirnos

Des-hacer para construir a través del cuestionamiento es la premisa de estas líneas ¿Cómo construir lo que realmente queremos ser?

Cuestionarios para construirnos

Des-hacer para construir a través del cuestionamiento es la premisa de estas líneas ¿Cómo construir lo que realmente queremos ser?
21 Nov

Cuestionarios para construirnos

Es común encontrarnos con frases como “descúbrete a ti mismx” o “descubre lo que realmente eres” y otras tantas que nos llevan a vislumbrar que el camino a seguir es encontrar eso que ya existe en nosotrxs para alcanzar la plenitud y la verdadera felicidad, cosa que no está mal, sin embargo mi experiencia de vida me ha llevado por otro camino: El camino de la construcción de sí mismxs.

¿Qué tal que la vida no se trata de descubrirse, sino de construirse? ¿Qué tal que no se trata de encontrar en nosotrxs lo ya existente, sino más bien construir nuestra esencia? ¿Qué tal que tenemos la capacidad y la libertad de construir nuestro camino?

He sido testigo de mi experiencia y de la experiencia de otras personas en estos procesos, y me he dado cuenta que lo maravilloso (pero también, en parte, aterrador) es que para construir, es necesario que previamente podamos deshacernos de todas las creencias, pensamientos y conceptos que lxs demás han utilizado para definirnos y que a lo largo de la vida le han dado sentido a nuestra existencia, ¿curioso no? “Para construirnos hay que des-hacernos primero”.

Tal vez a primera lectura, esto resulte tan lógico que pudiera casi confundirse con “fácil” pero me temo que no siempre es así: desde antes de llegar a este mundo, las personas que esperan nuestra llegada ya tienen toda una serie de expectativas sobre nuestras vidas que definirán quiénes somos, lo que nos gusta, con quién nos relacionaremos, lo que haremos y cómo nos comportaremos; como si eso no fuera ya una carga lo suficientemente pesada, resulta que en la mayoría de los casos esas ideas son concebidas a partir de los genitales que tenemos, lo cual deriva en que nuestras opciones para desarrollarnos, experimentar y expresarnos no sólo son limitadas sino que también son rígidas, y ahí tienen que vamos creciendo con formación de damitas recatadas en espera del príncipe azul, volcando nuestros servicios, sentires y preocupaciones a lxs otrxs en nombre del amor, o bien, van creciendo los caballeritos seductores inalcanzables, feos, fuertes y formales, cuyas habilidades principales son el trabajo pesado y la distancia emocional.

Y ¿qué pasa cuando mis gustos, mis sentimientos, mis pensamientos y mis atracciones son “diferentes” a lo que el mundo espera de mí?, ¿qué pasa cuando no soy la madre abnegada que se queda en casa a cuidar única y exclusivamente de sus hijos?, ¿qué pasa cuando no soy el hombre “todasmías” heterosexual que mi padre esperaba? ¿Qué es lo peor que puede pasar si mi género asignado no corresponde con mi identidad? Bueno, así como la cultura se ha encargado de señalarnos lo que deberíamos ser y hacer, es la misma cultura la que se encarga de que cumplamos estos mandatos a través del castigo para la represión, y así es como nos vamos creyendo que si no ejerciste bien tu papel de madre o padre, “por eso Dios te castiga con un hijo gay”, o si descubres que te atraen personas de tu mismo género “te va a ir mal en el amor y a lo mejor hasta te quedas solx”, y así podríamos nombrar varios otros pensamientos que vamos comprando a lo largo de la vida sin siquiera cuestionarnos el por qué, cómo y cuándo de tal aseveración.

 

 

Afortunadamente dentro de nuestro combo emocional, existe el enojo, la tristeza, la incomodidad, la frustración, la incertidumbre y toda una serie de emociones, sentimientos y sensaciones que nos permiten poner pausa en cualquier momento para re-pensar LA pregunta: ¿Estoy siendo la persona que YO quiero ser? Pero aún más afortunado que eso, es que tengamos la principal habilidad que nos conduce en ese trayecto, porque hasta el día de hoy, yo no conozco otro camino para construirnos que no sea nuestro constante y profundo cuestionamiento de sí mismxs.

El cuestionamiento es la clave central, puedo preguntarme ¿cómo me dijeron debería ser una buena madre? ¿De quién necesito la aprobación para ser lo que quiero ser? ¿Qué expectativas tenía sobre mi hijx? ¿Cuál es mi idea del amor? ¿Cuáles son las emociones que estoy sintiendo? ¿De quién me enamoro? ¿Qué necesito que el otro sepa de mí? ¿Qué aprendí que debería de ser y hoy me incomoda?, y en cada respuesta que obtenga, encontraré la oportunidad de elegir abiertamente aquello que deseo tomar para construir mi propio camino.

Cuestionarnos  es la llave directa para abrazar el cambio, porque el cambio es crear, renovar y volver a construir; porque para des-hacernos y construirnos no ocupamos más que disposición, reflexión y un toque de valentía para aprender a soltar cada creencia que ya no nos funciona, por muy romántica que pueda ser. Y sólo así, en cada decisión que tomamos construimos un peldaño que nos acerca a las personas que queremos ser, a las vidas que queremos vivir y a la congruencia que queremos ejercer.

 

Redactado por: Elena Fragoso

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